Uruguay se ha consolidado como un destino atractivo para la inversión inmobiliaria, tanto para inversores nacionales como extranjeros. Su estabilidad económica, su sistema democrático sólido y su seguridad jurídica, permiten la libre circulación de capitales, generando un entorno confiable para quienes buscan invertir en inmuebles.
Dentro de este contexto, invertir en pozo en Uruguay se presenta como una alternativa cada vez más elegida, tanto por inversores como por compradores finales.
¿Qué es la compra en pozo?
Se denomina compra en pozo a la compra de un apartamento cuando el edificio aún no ha sido construido o se encuentra en una etapa muy inicial del proyecto, incluso antes de comenzar la excavación en el terreno.
La compra en pozo como inversión inmobiliaria
La compra de apartamentos en pozo constituye una de las múltiples posibilidades de inversión inmobiliaria en Uruguay. Tradicionalmente, invertir en “ladrillo” ha sido considerado una opción segura, y hacerlo en la etapa inicial del proyecto permite ingresar al mercado con un capital menor que el requerido para adquirir un inmueble ya terminado.
Esta modalidad ofrece la posibilidad de obtener una revalorización del bien una vez finalizada la obra, y una buena rentabilidad en cuanto a alquileres.
La importancia del estudio de mercado inmobiliario
Antes de invertir, resulta fundamental realizar un estudio de mercado que permita conocer qué tipo de unidades demanda el mercado y cuál es la oferta existente.
En este sentido, resulta interesante y útil analizar informes del mercado inmobiliario, que permiten identificar tendencias, niveles de demanda y comportamiento de los distintos perfiles de compradores e inversores, aportando información objetiva al momento de tomar decisiones de inversión.
Según el Informe del Mercado Inmobiliario 2025 elaborado por Infocasas, la demanda por tipo de operación se distribuyó de la siguiente manera: 47% alquiler, 41% venta y 12% alquiler temporal. Durante 2025, lo más buscado fueron los alquileres anuales de apartamentos de 1 dormitorio, con valores entre $23.000 y $28.000.
En cuanto al perfil inversor, se destacó la búsqueda de monoambientes y apartamentos de 1 dormitorio, con precios que oscilaron entre U$S 95.000 y U$S 160.000. Por su parte, los compradores para uso personal o consumidor final se orientaron principalmente a apartamentos y casas de 2 dormitorios, en un rango de precios entre U$S 200.000 y U$S 290.000.
Este informe analiza, además, la distribución de la demanda según tipologías, barrios y departamentos del país, así como la oferta de proyectos a estrenar, en construcción y en pozo, considerando la incidencia de regímenes legales que otorgan beneficios fiscales, como la Ley Nº 18.795 de Vivienda Promovida.
Ventajas de invertir en pozo
Desde la perspectiva del inversor que adquiere una unidad para revenderla o destinarla al alquiler una vez finalizada la obra, la compra en pozo presenta múltiples ventajas:
Es importante aclarar que la conveniencia de una inversión en pozo no puede analizarse de forma aislada.
Su resultado dependerá de múltiples variables, entre ellas las fluctuaciones del mercado inmobiliario, la evolución del tipo de cambio, el contexto económico general y el momento en que se concrete la finalización del proyecto.
La importancia de elegir al desarrollador adecuado
Un aspecto clave en este tipo de operaciones es determinar a quién se le compra. Resulta indispensable analizar la trayectoria del desarrollador y del proyecto:
¿Cuenta con antecedentes en obras ya entregadas? ¿Cumple con los plazos? ¿Qué calidad constructiva y diseño ofrece?
Asimismo, es recomendable contar con asesoramiento jurídico y notarial que permita verificar la documentación del proyecto, las condiciones contractuales y los derechos y obligaciones asumidos por las partes, minimizando riesgos y aportando seguridad a la operación.
El Departamento Notarial del Estudio brinda asesoramiento integral tanto a desarrolladoras inmobiliarias como a compradores e inversores, acompañándolos en todas las etapas del proceso de compraventa, desde el análisis previo del proyecto y la documentación, hasta la instrumentación jurídica de la operación.
De esta manera, el Estudio también asesora en la constitución de la estructura jurídica más adecuada para quienes desean iniciar actividades como desarrolladores inmobiliarios, evaluando las distintas alternativas societarias y contractuales, así como sus implicancias legales y fiscales, con el objetivo de brindar seguridad jurídica y eficiencia a cada proyecto.